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Medicina Tradicional China

El Neuro-Training, ¿otra terapia alternativa?

Hoy en día, los médicos de familia están perdiendo influencia. De hecho, se puede decir que la rama de la medicina orientada a la atención primaria suele ser la más despreciada por los propios médicos. Podría ser, según el profesor Zafran, porque la práctica de la medicina general está lejos de la teoría enseñada en las aulas de las universidades.
En este contexto, ¿presenta el Neuro-Training una alternativa generalista compatible con las especialidades médicas?
 
¿Medicina vs Neuro-Training?

Indagando las definiciones de cada término para darnos cuenta de sus similitudes y matices, consideramos la medicina generalista, según la WONCA (World Organization of National Colleges, Academies), como una ciencia que trata las enfermedades y por extensión, su prevención y la noción de salud. En su lado generalista, o su sinónimo global, se define como extendiéndose a todo el mundo y a todos los casos posibles.
La medicina en su definición queda muy teórica, basada en el análisis físico y biológico de síntomas, y en cuanto se pasa a la práctica con pacientes, entramos la mayoría del tiempo en el recetar de medicamentos, tratamientos y/o cuidados terapéuticos.
 
Y ¿la definición de Neuro-Training? No figura en ningún diccionario y es normal que no os suene ya que esta disciplina lleva poco más de una década practicándose. El nombre junta la idea de neurología, sistema nervioso (Neuro-) y de entrenamiento (Training en inglés). Según José Chouraqui, co-fundador del Neuro-Training, “además de nuestro bagaje genético vehiculado por nuestros cromosomas, todas nuestras sensaciones y experiencias de vida se imprimen a nivel celular.” “El Neuro-Training proporciona al sistema nervioso una nueva experiencia neurológica para que el subconsciente tenga una mayor elección de respuesta.”

Y ¿de qué sirve entrenar la neurología? Los nervios son los que trasmiten las órdenes al cuerpo y determinan nuestros comportamientos. Nuestro cuerpo no sólo está regido por el cerebro, también incluye sistemas nerviosos, a la vez autónomos y dependientes entre sí, que funcionan de manera subconsciente. 
¿Verdad que no dais conscientemente la orden a vuestros pulmones de procesar el aire que respiráis? ¿O a vuestros intestinos de dónde llevar los nutrimientos y como eliminar los desechos? Pues estos sistemas están regidos por nuestros genes, y heredamos de las costumbres hasta subconscientes de nuestros antepasados. Sin embargo, de todas las soluciones que sus cuerpos y mentes pusieron en marcha en el momento adecuado, muchas ya no son válidas hoy en día y nos crean trastornos, ya que seguimos aplicando algo que no nos pertenece ni nos corresponde.

El ser humano funciona de manera “psicosomática”, es decir que la mente subconsciente (psico) manda los síntomas en el cuerpo (soma) como señal de alarma cuando algunas partes no funcionan como deberían en relación con el resto. Vivimos una situación / relación a la cual no encontramos solución (trauma), lo que hace reaccionar nuestro cuerpo. Mientras guardamos la reacción en nuestro cuerpo, guardamos una huella (emocional, física, mental, energética,…) de la historia. Mientras guardamos la huella, repetimos la misma historia hasta que encontremos una solución que nos sea apropiada.
Tenemos que dejar de “compensar” por los traumas pasados, conociendo nuestras prioridades y deshaciéndonos de nuestros lastres. Como decía C. Yung “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino”. 

De un Evento (inmovible)sacamos una Percepción (cambiable pero todavía real para nosotros en el presente)y se la asocia una Emoción (irracionalmente fusionada a la percepción que tuvimos) que se vuelve real cada vez que percibimos algo igual. La fuerza del Neuro-Training es de proponer otra solución al cerebro y a la vez de desenchufar la huella de la historia en el cuerpo. Y eso “de-fusionando”, es decir modificando conscientemente la percepción (mental) que tuvimos de estos eventos “traumáticos” e imaginando que otra salida emocional hubiera sido posible sin tener que pasar por largos años de psicoanálisis. Esto permite aplicar por elección consciente en adelante nuevos comportamientos afines a nosotros mismos.

Los síntomas son señales de alarma: una parte de la historia no  expresada (hacia fuera) sigue escondida y crea un trastorno (“tras-torno / retorno atrás” de todo trauma no expresado que volvió a imprimirse en el cuerpo). El Neuro-Training permite proporcionar al cerebro otros modos de reacción haciendo conexiones conscientes del contenido del subconsciente.
La Kinesiología, así como todas las modalidades de cuidado reunidas en el Neuro-Training (se podrían listar todas la terapias, alternativas o no), permite una lectura objetiva del cuerpo para utilizar la mejor herramienta en el mejor sitio, de manera adecuada tanto en atención primaria como en prevención, y da informaciones en todos los ámbitos.
 
¿Tan diferente del concepto moderno de “medicina general”?

De entrada, la Organización Mundial de la salud (OMS), creada en 1946, anuncia en su preámbulo que “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Sin embargo, hay que volver en el tiempo para comprender cómo llegamos al entendimiento actual de “salud” y “medicina”.

De proveniencia divina ya que todavía no había herramientas científicas modernas, magia y medicina no se distinguieron durante milenios, de la prehistoria (7000 años a.C.) hasta la antigüedad (siglo VII a.C.). La práctica de los chamanes o curanderos iniciados se basaba en el conocimiento de las plantas y la comunicación con los espíritus. Los griegos, analíticos natos, fundaron las bases científicas de la medicina “occidental”, disociando la medicina de la magia, con el juramento hipocrático por ejemplo.

A menudo a palos de ciego, la medicina y la salud dieron un giro con el desarrollo industrial, entre otros con las nociones de higiene y prevención. El progreso científico del siglo XX buscó remediar a los males por la cirugía, la química (medicamentos) o por medicinas naturales o alternativas (que se basan en un conocimiento ancestral). Se ponen desde entonces en marcha sistemas de atención llamada “primaria”, a los cuales deberían tener acceso todos los seres humanos, desde su nacimiento hasta su muerte.

Con los nuevos descubrimientos científicos aparecieron también, curiosamente, “nuevas” enfermedades como el sida, la depresión, el cáncer. ¿No existían o tenían otro nombre estas enfermedades antes o quizás se interpretaban sus síntomas de modo diferente? ¿Se deben a nuestros recientes cambios de comportamientos alimenticios y consumistas? Existe un gran desacuerdo sobre las respuestas a estas preguntas.

Bien lo refleja la polémica alrededor del cáncer. Desde 1930, un gran número de eruditos afirman que hace falta un terreno ácido para que se desarrolle el cáncer. Sin embargo, se gasta más energía y dinero en sacar al mercado nuevos medicamentos y tratamientos (sin resultado garantizado) que en entender y prevenir lo que crea un pH excesivamente ácido en el cuerpo, aunque sea fácil y accesible, gracias a consejos dietéticos por ejemplo. O gracias al Neuro-Training, que ofrece técnicas y procesos, integrados en un contexto de nutrición, en relación con el nivel ácido-base del cuerpo, con el fin de comprobarlo y equilibrarlo.

Muchos de los que han intentado hasta ahora defender estas teorías y ponerlas en práctica a nivel gubernamental han sido descreditados, como puede ser el caso de los doctores Hamer y Gernez. Parece que el dinero en el bolsillo de unos pocos prevalece sobre la salud de muchos. Y pasa igual del otro lado del Atlántico, donde la Seguridad Social está reservada a los desamparados y las mutuas cuestan una fortuna. Los intríngulis económicos que representan el sistema de salud y medicina actual llevan los americanos a pensárselo dos veces antes de visitar a un médico. Como vemos, la “salud” se negocia a base moléculas reconstituidas en pastillas y todavía cuesta admitir y aplicar los conocimientos ancestrales y universales de las plantas naturales que permitieron el descubrimiento de estas moléculas y de sus virtudes.

Aunque poco a poco, un número creciente de individuos está abriendo los ojos, gracias a los medios de comunicación, y contribuyen a los tratamientos cambiando sus comportamientos de vida. Hoy en día, ya no se considera que los médicos detengan la verdad absoluta. Recordemos que errar es humano y los médicos no están a salvo de faltas profesionales o motivaciones personales que afectan la credibilidad de la profesión, atacando el vínculo humano imprescindible para la curación.

¿Se debe entonces considerar la medicina como una ciencia exacta a tomar al pie de la letra? Suelen haber muchos baches en el camino entre la teoría y la práctica. Asimismo, cualquier método o análisis científico moderno está fundado en observaciones contextualmente ligadas a percepciones, porcentajes, probabilidades. Es decir que todo varia en base a excepciones, todo son teorías que pueden verse obsoletas con un nuevo contexto o modelo de funcionamiento. El Hombre, sobre todo el Científico, necesita definir los conceptos para volverlos tangibles y sentirse en control, en vez de sentir que algo le supera.

Sin embargo, igual que lo explica J. Chouraqui en su artículo: “No se puede comprobar todo”. Este lado “definido” y “zanjado” del método científico le opone a menudo a todo lo que invoca lo intuitivo, lo invisible, lo variable y lo infinito, símbolo  idealmente proscrito como resultado de toda ecuación matemática. 

El efecto placebo (y por extensión el efecto nocebo) es otra “verdad incómoda” para los médicos. ¿Por qué molesta tanto admitir que algunas cosas nos superan, o que la mente (lo espiritual) y las relaciones humanas pueden infectar o curar el cuerpo? Por otra parte, la compartimentación de las diferentes especialidades, con todo fundamentalmente necesarias, acaba a veces siendo contra-productiva por falta de un enfoque global, que permitiría vincular las especialidades y la relación que tienen entre ellos los síntomas del paciente… Siendo esto cierto en el mundo “occidental”.

En la 2ª mitad del siglo XX, la generación “New Age” y la humanidad se volvieron conscientes, entre otros, que en oriente, y los que conocen la Medicina Tradicional China lo sabrán, este concepto es la base de la salud. Más allá de una medicina como tal, el estilo chino es una filosofía de vida global, fundada en el Yin y el Yang, y que “trata de entender el ser humano, que sea en la salud o en la enfermedad, por una gestión del equilibrio de energías internas”. La palabra “equilibrio” es importante: cómo funcionan los diferentes sistemas del cuerpo, de la mente y de las emociones entre sí, su relación.

¿Y a qué se reconoce un buen médico en China? Al hecho de que ninguno de sus pacientes está enfermo. La Medicina Tradicional China tiene como idea base el mantener el paciente con salud, y por lo tanto, prevenir más bien que curar. Por esta razón en la China antigua, se le pagaba al médico cuando el paciente gozaba de salud, y si caía enfermo, al médico no se le pagaba hasta que esté curado. “Curar enfermedades es esperar a tener sed para cavar un pozo, o fabricar armas después de que la guerra ya ha comenzado”: No funciona, había que pensar en ello antes. Ahora bien, para una gran parte del mundo, nada de todo eso es realmente tangible o realmente medible y sin embargo… los resultados están aquí.
 
¿De un disfuncionamiento mundial a una nueva era espiritual?

Se vuelve más y más obvio cuando se habla de salud que además del cuerpo y del físico (o la física), parece ser necesario considerar igualmente los ámbitos emocionales y espirituales y cómo conseguir la armonía de los 3 por la energía de nuestros comportamientos. No obstante asistimos desde varias décadas a una generalización del fatalismo, del ombliguismo y consumismo, a un “desencantamiento del mundo”. Para mejor o para peor, con el auge de la comunicación e información, observamos una pérdida de confianza en las instituciones y los valores en las cuales se construyeron las civilizaciones que dieron luz a la nuestra. Por ejemplo, el papel del hombre y de la religión, predominantes hasta ahora, pierde importancia y terreno.

Con la explosión industrial además de tecnológica de la era moderna se crea una brecha enorme entre los intereses de los gobiernos y los de los individuos. Frente a un malestar creciente de los ciudadanos hacia las instituciones, más y más gente decide encontrar soluciones que les son más adaptadas, más naturales que las “convencionales” y experimentar por si mismos los efectos que un simple cambio, alimenticio por ejemplo, puede tener en sus vidas y en su salud física, emocional y mental.

Más que en ningún momento de la Historia, tenemos hoy en día el mayor número de información y entendimiento del universo en el que vivimos y de los átomos que nos constituyen. Numerosas similitudes se dibujan entre lo que se aplica de manera “tribal” o tradicional desde hace miles de años y la comprensión que obtenemos del universo en el que vivimos y cómo nuestra propia “máquina” funciona en el seno de este universo. Lo que hemos llamado y todavía llamamos “magia” tiende a encontrar un sentido nuevo, se acepta una ciencia no tan “ficción”. A fin de cuentas todo es cuestión de semántica.

Con la física cuántica, entre otros, más y más hombres de ciencia aceptan o intentan compaginar 2 ámbitos hasta ahora “enemigos”: la ciencia y la espiritualidad (lo infinito, lo divino, la energía creadora). Por fin llegamos a conclusiones tan sencillas que son perturbadoras y faltaron años para que los científicos se rindan a su evidencia. Por ejemplo, la observación que lo que conecta el universo entero es el espacio, “el vacío”. Aún “el 99,99999% del átomo está vacío”, la materia representando menos de 0,001% de todo lo que existe. Las teorías cuánticas permiten conciliar lo finito y lo infinito, lo inmenso y lo minúsculo, cuestionando y abriendo nuevas puertas a la física clásica.

¿La medicina general y las nuevas terapias, sobre todo el Neuro-Training, siguen la misma tendencia? Esta disciplina reciente representa un método de traducción del universo reflejado en nuestro cuerpo, siguiendo un idioma físico y los estados de ánimo de cada uno, con el fin de vivir en plena conciencia. Pocas enseñanzas medicales o terapéuticos hoy en día sintetizan tal cantidad de información, abren tantas ventanas sobre tanto saber y sabiduría acumulados a lo largo de los milenios.

Gracias al “Modelo de los Principios Universales” de salud de Andrew Verity, co-fundador del Neuro-Training, se muestra la comprensión fundamental de cómo una persona expresa sus valores a través de su vida y vivencias individuales. Sirve para exponer la naturaleza de lo que reprimimos de nuestra expresión innata como la causa subyacente de tantas aflicciones en la vida: los miedos, las creencias incompatibles y las costumbres inhibidoras que bloquean la expresión de nuestro verdadero ser. El uso del MPU en conjunto con la monitorización del tono muscular es la herramienta del Neuro-Training como modalidad profesional. Resulta en un modelo unificador pudiendo incorporar cualquier forma de Neuro-Training u otras modalidades.

Comparemos las similitudes, sobre todo el aspecto universal, entre el concepto de Medicina en alquimia y lo que hemos visto del Neuro-Training que incluye la Medicina China. Encontramos en ambos casos las nociones de mental, físico y emocional ligadas a la de salud, y girando en torno a la energía unificada del “Sí-mismo”:
♦ ALQUIM. Medicina universal, medicina de los tres reinos.  Piedra filosofal. 
Curar era el objetivo de la Gran Obra (Opus Magnus), que se aplicaba a la Medicina Universal. Ahora bien, la panacea llevadora de los remedios a todas las enfermedades intelectuales, morales y físicas residía en la Piedra filosofal, preparación que no hay que buscar fuera del hombre mismo. 
(O. Wirth, El Simbolismo hermético, Paris, Dervy-Livres, 1969, p.108)

¿No os sabe ahora el Neuro-Training a Piedra filosofal?

En términos de atención sanitaria y en la sociedad actual, no todo sirve y la complejidad del ser humano requiere soluciones adaptadas a los contextos personales de cada cual. Lo mismo pasa con el Neuro-Training: siendo ejercido por hombres (y mujeres) incluirá su lote de bugs, de errores de lectura y de desacreditación. Sin embargo, la filosofía del Neuro-training no pretende ser mercantil, exclusiva, exhaustiva o superior a ninguna otra modalidad. Ofrece una síntesis de la mayoría de las terapias y especialidades existentes, “metiendo baza” en el cuerpo a través de una lectura que sigue un método y un proceso científico, actualizados constantemente con los más recientes resultados de investigación. ¿Se puede entonces decir que el Neuro-Training es una ciencia que trata las enfermedades y que se aplica a todos los casos y a todo el mundo?

Retomando los términos de la WONCA, el Neuro-Training se puede ver como una disciplina científica y posiblemente académica (igual que se está volviendo la kinesiología), con contenidos pedagógicos, investigación, evidencia fundamentada y actividad clínica propios. Es una terapia manual orientada a la prevención y la atención primaria personalizadas, a nivel físico, emocional, mental y energético.

La semántica de José Chouraqui es la siguiente: “El Neuro-Training no es medical ni paramédico, no es una secta ni una religión. Es un planteamiento diferente, global, completo que permite identificar y reequilibrar las energías perturbadas para aumentar el grado de competencia, recuperación, potencia, energía disponible de cada uno con el fin de poder usar nuestros recursos naturales y así mejorar nuestra vida, y que no dispensa de cualquier medicina si se requiere.”. Se perciben aquí una necesidad de desmarcarse por una parte de los “derechos de autor”, para no molestar lo que está en juego económicamente para algunos, y por otra parte de lo “alternativo” para ganar en credibilidad.
 
¿Será el nombre de esta disciplina que causa problemas? Con todo ya sería ideal concertarse para encontrar un apellido al que cada miembro de “la familia que cura” podría identificarse. En cuanto a la medicina “oficialmente reconocida”, a la que la kinesiología y el Neuro-Training no pertenecen, sería ejemplar tratar de alcanzar juntos, “generalistas” y “Neuro-Entrenadores”, unos objetivos comunes al bien de todos. La salud de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad, y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados. Le toca a cada uno elegir personalmente.

Esto es un resumen de mi tesis: "El Neuro-Training, ¿una medicina universal?"
Para más detalles y referencias, podéis encontrar la integralidad del trabajo AQUÍ.

La salud en el siglo XXI

II. La salud en el siglo XXI

Aquí tenemos que poner un poco las cosas en perspectiva. Todos hemos nacido en un mundo en el que la salud y la medicina se han vuelto nociones reconocidas y buscadas. La Organización Mundial de la salud (OMS), creada en 1946, anuncia en el preámbulo a su constitución que “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades(13). ¿Ha sido siempre el caso? ¿Estas nociones significan lo mismo para todo el mundo?

a) La enfermedad en la historia

Hubo, y quizás todavía hay, épocas y continentes en los que uno acababa en la hoguera por hablar de microbios, por ejemplo… Porque para muchos, lo que se relacionaba con lo invisible le incumbía a Dios (o a los dioses) y cualquier otro intento de explicación era una herejía. Según el artículo francés de Wikipedia, “estas ideas siguen siendo muy comunes, con la fe de curar por la oración y el recurso a santuarios en algunos lugares, aunque la subida espectacular de la medicina científica durante el último milenario ha superado y vuelto obsoletas muchas creencias antiguas.” (14) Sin embargo, los principios basados en las tradiciones milenarias que perduraron nos permiten abrirnos a cierto conocimiento que muchos han sabido dominar durante siglos “sin microscopio o telescopio”.

Desde la prehistoria, la cultura tribal de las plantas y la comunicación con los espíritus se transmitían a iniciados hoy designados como curanderos o chamanes. Objetos de cirugía dental remontándose a 7000 años a.C. son los rastros más antiguos de instrumentos médicos que se hayan encontrado. Las primeras referencias a la medicina datan del tercer milenario a.C. (la momia europea más antigua, muerta en 3300 a.C.) en las antiguas Grecia, India, Persia y el antiguo Egipto. La medicina tradicional China se basa en principios que también parecen remontarse al tercer milenario antes de nuestra era.

Fueron los Griegos, a partir del siglo VII a.C., los primeros en disociar la medicina de la magia, fundando así las bases de la medicina “occidental”, a una época en la que los matemáticos eran la mayoría del tiempo también filósofos. El juramento hipocrático data de este periodo, en el que prevalecían la lógica y la deducción de los sentidos por el razonamiento.

Con el fin de ir directo a lo esencial, hagamos una elipsis sobre Avicena y de más, ya que Wikipedia dedica un artículo muy completo sobre la Historia de la medicina con detalles de cronología y diferenciación geográfica de su evolución. 

Expongamos aquí un breve historial, más moderno, de la noción de salud en el mundo “occidental”: (15)

Primero, se puede decir que la salud se define negativamente como la ausencia de enfermedad.
 
En el siglo XVII, aparecen los términos de “trastorno”, de “gases”, para indicar no una enfermedad sino una indisposición.
 
En el siglo XIX,
* Con el desarrollo industrial, emerge la noción de accidente de trabajo
* Con la corriente higienista, la preocupación se centra en
~ las condiciones de vivienda y urbanismo
~ la higiene corporal de los individuos
~ la higiene social (moral, comportamientos…)
* Se forma así la idea de prevención de la enfermedad por la higiene, la vacunación, la alimentación, etc…
 
En el siglo XX,
* Con el progreso científico, se busca remediar a los males por la cirugía, la química o por medicinas naturales o alternativas
* A partir de 1945 surge la noción de derecho del Hombre al bienestar físico, mental y social.
 
Se ponen entonces en marcha sistemas de atención llamada “primaria”, a los cuales deberían tener acceso todos los seres humanos, desde su nacimiento hasta su muerte. Están constituidos por:
* la educación
* la higiene (agua potable, saneamiento, nutrición)
* la planificación (política familiar, “protección maternal infantil”)
* la vacunación sistemática
* los medicamentos llamados “esenciales”
 
Nos basaremos entonces en nociones occidentales para hablar de la medicina que hoy en día se llama “generalista” y nos referiremos al documento de 2002 de la Sociedad Europea de la medicina generalista – medicina de familia o WONCA: (2)

"A partir de las definiciones contenidas en este documento se pueden derivar las agendas para educación, investigación y control de calidad, a fin de garantizar que la medicina de familia se desarrolle para responder a las necesidades de atención sanitaria de la población en el siglo XXI.”

“Para caracterizar el sistema de atención a la salud, el modelo presentado aquí es el que se acepta generalmente" (16)
 
b) Aquí y ahora
 
Con la toma de consciencia del siglo XX sobre la salud, nuevos remedios y descubrimientos científicos han aparecido y, curiosamente también, “nuevas” enfermedades como el sida, la depresión, el cáncer. ¿Será que no existían estas enfermedades antes? ¿Que tenían otro nombre? ¿Que encuentran sus causas en nuestros recientes cambios de comportamientos alimenticios y consumistas? O quizás ¿se interpretaban sus síntomas de modo diferente? Existe un gran desacuerdo sobre las respuestas a estas preguntas. Una patología todavía poco conocida y sin embargo tan común es la apnea del sueño, y la gente que lo padece han sido objeto de los reproches de sus compañeros de lecho durante a veces toda una vida. Vivir en el siglo XXI les ha permitido minimizar sus ronquidos sonoros gracias a una máquina que les ayuda a respirar, permitiendo así el descanso y la recuperación del descanso del “enfermo” así como de su/s vecin@/s de cama.

Por otra parte, en 1930, el Dr. O. H. Warburg ya había descubierto que «ninguna enfermedad, incluso el cáncer, puede existir en un ámbito alcalino» Según él, la causa principal del cáncer está vinculado con una acidez excesiva en el organismo.(17) Queda por saber lo que provoca esta acidez y cómo mantener el pH en el organismo.

Parece entonces que le cáncer se pueda abordar eficazmente en la fase de prevención y así evitar de modo económico que la patología se desarrolle. Sin embargo hoy en día, gastamos cantidades astronómicas en atención terciaria (crujía, quimioterapia) para tratar los síntomas de esta enfermedad, sin por ello garantizar resultados de remisión. El Neuro-Training ofrece técnicas y procesos, integrados en un contexto de nutrición, en relación con el nivel acido-básico del cuerpo, con el fin de comprobarlo y equilibrarlo. Sumergiéndonos en la historia de los doctores Hamer y Gernez, o visionando “Una verdad incómoda” de Davis Guggenheim y presentado por Al Gore, se adivina porque no es en el interés de algunos fomentar la salud y la prevención. En efecto, en el momento de presentar los resultados espectaculares de su protocolo contra el cáncer, le respondió el Director General de la Salud Publica al Dr. Gernez que “la aplicación general del protocolo preventivo llevaría a un aumento de 7 años la longevidad media y volvería sin solución el problema de sobrepoblación de las residencias de tercera edad.”. (18)

En un esfuerzo de mundialización y “estandarización” de la medicina, el mundo occidental se preocupa a menudo más de la eficiencia y del rendimiento que del trato al paciente, y eso que favorece la prevención. En los centros de Salud, el doctor tiene 7 minutos contados que conceder. Según la WONCA, “la literatura internacional demuestra que los sistemas de salud basados en una atención primaria eficaz, con médicos generalistas (médicos de familia) de nivel de formación elevado y practicando en el seno de la comunidad, proveen una atención más rentable y eficiente a nivel clínico que los sistemas menos dirigidos hacia la atención primaria. (16)

Asimismo, si hablamos de medicina « occidental », hay que incluir a Estados Unidos y su influencia sobre la salud mundial. Esto conlleva tomar en cuenta los intríngulis económicos que representan el sistema de salud y medicina actual. En castellano como en inglés, la palabra medicina se confunde con medicamento. El documental de Psycho de Michael Moore o el artículo del New Yorker «The Cost Conundrum» (19) explican de manera involucrada porqué los americanos se lo piensan dos veces antes de visitar a un médico, tal y como me lo explico un día un amigo de Boston. Durante varios años, mi regalo de Navidad para mi cuñado americano han sido cajas de Omeprazol y espráis de Ventolina, debido al precios desorbitados que le piden en su país. Parece que la medicina de hoy se ha vuelta sintomática y farmacéutica, por lo tanto principalmente química y adictiva. La “salud” se negocia y cualquier química conlleva un precio. Preferimos gastar dinero en tragar moléculas reconstituidas antes que de aplicar y cultivar los conocimientos de las plantas naturales que permitieron el descubrimiento de estas moléculas y sus virtudes, unos conocimientos con todo ancestrales y universales. Le toca a cada uno elegir personalmente.

Un ámbito que vio incrementarse su importancia estos últimos años es el concepto de la autonomía del paciente y, vinculado a ello, el papel del médico generalista – médico de familia en su desarrollo de la valoración del paciente para lidiar con sus enfermedades y para con ello contribuir al tratamiento cambiando su comportamiento. Es probable que su importancia aumentara ya que los pacientes están mejor informados gracias a sistemas de información variados y accesibles, como internet. (16)

De hecho, la época en la que lo que decían los médicos iba a misa está pasada. Éstos se encuentran más y más confrontados a pacientes que se auto-diagnostican y auto-medican, y por consecuente, a un escepticismo creciente. Recordemos también que errar es humano y los médicos no están a salvo de faltas que se pueden volver profesionales o de motivaciones que les son personales, afectando la credibilidad de la profesión a los ojos de muchos, atacando el vínculo humano imprescindible para la curación. (20) ¿Se debe entonces considerar la medicina como una ciencia exacta?
 
c) ¿Confianza en la ciencia?

Igual que en cualquier teoría, aun infalible, la puesta en práctica genero su grado de disfuncionamiento. El método científico moderno  (21) se basa generalmente en la demostración matemática y mucha gente hoy en día, refuta rotundamente las conclusiones por deducciones empíricas. Asimismo, cualquier análisis científico está fundado en percepciones, porcentajes, probabilidades. Poner límites hace que las cosas se vuelvan más perceptibles, de allí la necesidad del Hombre de “definir” los conceptos para que se concreten sus contornos. Sin embargo, igual que lo explica J. Chouraqui en su artículo: “No se puede comprobar todo(22). Aún algunas “constantes” y observaciones científicas con todo objetivas están truncadas por la subjetividad de los medios y comprensiones de la época en la que se descubren y tienen que ser cuestionados constantemente. Tomemos por ejemplo la gravedad (Newton y su manzana), representada por un número que muchos consideran como “constante”. Ahora bien, muchos factores influencian el cálculo de su número, ya que “este valorestá establecido a altura 0, en un elipsoide ideal acercándose a la superficie terrestre, por una latitud de 45°(23). La exactitud de esta constante, que parece no obstante refutable, se sigue enseñando en las escuelas como tal, precisando que “al contrario de otras constantes físicas, no existe ningún valor G que sea exacto por definición”. La observación de seres fuera de su ámbito natural también puede dar lugar a ciertas aberraciones. La mantis religiosa sigue siendo tachada de canibalismo sexual(24), resultado de su comportamiento en cautividad, ya que su observación llevo a la conclusión que en este tipo de insectos, la hembra devoraba al macho después de copular. En la naturaleza, afortunadamente para la especie, el macho tiene generalmente un margen de tiempo, y sobre todo de espacio, para escapar a su compañera de repente hambrienta.

Este lado “definido” y “zanjado” del  método científico  (25) le opone a menudo a todo lo que invoca lo invisible, lo variable y lo infinito, símbolo idealmente proscrito como resultado de toda ecuación matemática. Entramos allí en el terreno espiritual y religioso, al que el estereotipo del científico diría “¡Apártate, Satanás!”

El efecto placebo (y por extensión el efecto nocebo (26)) es otra “verdad incómoda” para los médicos, así como lo explica la Dra. Lissa Rankin (20). ¿Por qué molesta tanto admitir que algunas cosas nos superan, o que la mente (lo espiritual) y las relaciones humanas pueden infectar o curar el cuerpo? Desde Descartes, la religión ha llegado a excluir la ciencia y vice-versa. ¿Son realmente la religión y la ciencia que se enfrentan en sus fundamentos? ¿O los hombres y su interpretación de dónde han colocado sus miedos y sus esperanzas desde hace siglos?

Por otra parte, la compartimentación de las diferentes especialidades, con todo fundamentalmente necesarias, acaba a veces siendo contra-productiva por falta de un enfoque global, que permitiría vincular las especialidades y la relación que tienen entre ellos los síntomas del paciente. ¿Existe tal enfoque en medicina?
 
d) Vuelta a los orígenes

En la 2ª mitad del siglo XX, la generación “New Age” y la humanidad se volvieron conscientes, entre otros, que formaban parte de “algo más grande” y con el nacimiento del movimiento “ecologista”, de cómo impactaban el planeta. Eso se refleja mucho en Alemania. Las palabras de grandes sabios dan más y más la réplica en nuestras cabezas (y en Facebook), como estas de Gandhi: “Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.” Las mentes y consciencias se están despertando y un número cada día más grande decide abandonar el rebaño (la píldora azul de la película Matrix). Se observa un rechazo creciente de la medicina “antibiótica” y las virtudes de más y más disciplinas terapéuticas etiquetadas “alternativas” o “paramedicales” están reconocidas de manera global, (la acupuntura, la macrobiótica, la osteopatía, las flores de Bach, etc…) y los métodos de coaching y desarrollo personal rebosan. El mundo occidental empieza a abrirse, a aplicar y a incorporar los beneficios de la medicina tradicional China. ¿Plantea realmente un modelo de salud tan diferente del “generalista” que conocemos?

Más allá de una medicina como tal, el estilo chino es una filosofía de vida global, basada en el Yin y el Yang, y que “trata de entender el ser humano, que sea en la salud o en la enfermedad, por una gestión del equilibrio de energías internas”. (27)

Con miles de años de antigüedad, la Medicina Tradicional China (MTC) es un “sistema”, es decir un conjunto de teorías (explicaciones) y de prácticas (técnicas) en relación con el humano y su salud. Su relativa complejidad, para los occidentales, se debe sobre todo a los hechos siguientes:
· Posee su propia base filosófica y simbólica.
· Ve al cuerpo, el corazón y la mente como un todo.
· Fue elaborada, no disecando muerto, pero observando los vivos. Asimismo, nada se considera estático.
· Ve los fenómenos, no en sí mismos, pero a partir de las relaciones entre sí. Por consecuente, la salud de un órgano o de una persona depende de múltiples factores, todos vinculados entre sí.
· Utiliza varios términos usuales en un sentido diferente del que se entiende comúnmente en Occidente.
 
Para asegurar el bienestar en los humanos, la MTC recurre a 5 prácticas principales:
· La acupuntura
· La farmacopea china (hierbas medicinales) que coincide a menudo con la cocina china con el uso de sabores
· La dietética china
· El masaje Tui Na
· Los ejercicios energéticos: ~ El Qi Gong
                                           ~ El tai-chi
Si la MTC tiene como primer objetivo mantener la salud y prevenir las enfermedades, también puede curar la mayoría de los problemas de salud (puntuales o crónicos), de los cuales trastornos cutáneos, musculo-esqueléticos, neurológicos, digestivos, respiratorios, genitales, hormonales, así como varias infecciones y problemas emocionales.
Las personas formadas a las 5 prácticas llevan el título de Doctor en Medicina China. Si solo están formadas en una o varias de estas prácticas, llevan un título especifico, acupuntor, herborista, etc. (28)
 
¿Y a qué se reconoce un buen médico en China? Al hecho de que ninguno de sus pacientes está enfermo. La Medicina Tradicional China tiene como idea base el mantener el paciente con salud, y por lo tanto, prevenir más bien que curar. Por esta razón en la China antigua, se le pagaba al médico cuando el paciente gozaba de salud, y si caía enfermo, al médico no se le pagaba hasta que este curado (29). El médico farmacólogo Li Shi Zhen (1518-1593) dijo lo siguiente sobre el significado de la prevención: “curar enfermedades es esperar a tener sed para cavar un pozo, o fabricar armas después de que la guerra ya ha comenzado”: No funciona, había que pensar en ello antes. (30)

Las nociones de energía, de emoción, elección, control, relación, cambio y sobre todo de escuchar el cuerpo son como vemos las principales bases para los chinos en términos de salud. Ahora bien, para el común de los mortales, nada de todo eso es realmente tangible o realmente medible y sin embargo… los resultados están aquí.
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