NEURO-TRAINING  Barcelona - Disciplina de transformación de la consciencia
RSS Devenir Fan

Articles récents

ME DECLARO VIVO de Chamalú, indio quechua
“Je me déclare en vie” de Chamalú en français
Ley de Parkinson
Experimento con chimpancés
Pensamiento

Articles les plus populaires

El cerebro y las neurociencias
La salud en el siglo XXI
Pensamiento
Ley de Parkinson
Para ti el Hombre, de parte de una Mujer

Catégories

Anecdotas
avances
Bernard Werber
bienestar
cerebro
Definición
emocional
familia
físico
historia
medicina
Medicina Tradicional China
mental
neurociencias
neuronas
Neuro-Training
Nutrición
Programas
psicosomático
Sabiduría
salud
Test Muscular
testimonio
universal
Yin Yang
fourni par

Mi blog

Nutrición

El Neuro-Training, ¿otra terapia alternativa?

Hoy en día, los médicos de familia están perdiendo influencia. De hecho, se puede decir que la rama de la medicina orientada a la atención primaria suele ser la más despreciada por los propios médicos. Podría ser, según el profesor Zafran, porque la práctica de la medicina general está lejos de la teoría enseñada en las aulas de las universidades.
En este contexto, ¿presenta el Neuro-Training una alternativa generalista compatible con las especialidades médicas?
 
¿Medicina vs Neuro-Training?

Indagando las definiciones de cada término para darnos cuenta de sus similitudes y matices, consideramos la medicina generalista, según la WONCA (World Organization of National Colleges, Academies), como una ciencia que trata las enfermedades y por extensión, su prevención y la noción de salud. En su lado generalista, o su sinónimo global, se define como extendiéndose a todo el mundo y a todos los casos posibles.
La medicina en su definición queda muy teórica, basada en el análisis físico y biológico de síntomas, y en cuanto se pasa a la práctica con pacientes, entramos la mayoría del tiempo en el recetar de medicamentos, tratamientos y/o cuidados terapéuticos.
 
Y ¿la definición de Neuro-Training? No figura en ningún diccionario y es normal que no os suene ya que esta disciplina lleva poco más de una década practicándose. El nombre junta la idea de neurología, sistema nervioso (Neuro-) y de entrenamiento (Training en inglés). Según José Chouraqui, co-fundador del Neuro-Training, “además de nuestro bagaje genético vehiculado por nuestros cromosomas, todas nuestras sensaciones y experiencias de vida se imprimen a nivel celular.” “El Neuro-Training proporciona al sistema nervioso una nueva experiencia neurológica para que el subconsciente tenga una mayor elección de respuesta.”

Y ¿de qué sirve entrenar la neurología? Los nervios son los que trasmiten las órdenes al cuerpo y determinan nuestros comportamientos. Nuestro cuerpo no sólo está regido por el cerebro, también incluye sistemas nerviosos, a la vez autónomos y dependientes entre sí, que funcionan de manera subconsciente. 
¿Verdad que no dais conscientemente la orden a vuestros pulmones de procesar el aire que respiráis? ¿O a vuestros intestinos de dónde llevar los nutrimientos y como eliminar los desechos? Pues estos sistemas están regidos por nuestros genes, y heredamos de las costumbres hasta subconscientes de nuestros antepasados. Sin embargo, de todas las soluciones que sus cuerpos y mentes pusieron en marcha en el momento adecuado, muchas ya no son válidas hoy en día y nos crean trastornos, ya que seguimos aplicando algo que no nos pertenece ni nos corresponde.

El ser humano funciona de manera “psicosomática”, es decir que la mente subconsciente (psico) manda los síntomas en el cuerpo (soma) como señal de alarma cuando algunas partes no funcionan como deberían en relación con el resto. Vivimos una situación / relación a la cual no encontramos solución (trauma), lo que hace reaccionar nuestro cuerpo. Mientras guardamos la reacción en nuestro cuerpo, guardamos una huella (emocional, física, mental, energética,…) de la historia. Mientras guardamos la huella, repetimos la misma historia hasta que encontremos una solución que nos sea apropiada.
Tenemos que dejar de “compensar” por los traumas pasados, conociendo nuestras prioridades y deshaciéndonos de nuestros lastres. Como decía C. Yung “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino”. 

De un Evento (inmovible)sacamos una Percepción (cambiable pero todavía real para nosotros en el presente)y se la asocia una Emoción (irracionalmente fusionada a la percepción que tuvimos) que se vuelve real cada vez que percibimos algo igual. La fuerza del Neuro-Training es de proponer otra solución al cerebro y a la vez de desenchufar la huella de la historia en el cuerpo. Y eso “de-fusionando”, es decir modificando conscientemente la percepción (mental) que tuvimos de estos eventos “traumáticos” e imaginando que otra salida emocional hubiera sido posible sin tener que pasar por largos años de psicoanálisis. Esto permite aplicar por elección consciente en adelante nuevos comportamientos afines a nosotros mismos.

Los síntomas son señales de alarma: una parte de la historia no  expresada (hacia fuera) sigue escondida y crea un trastorno (“tras-torno / retorno atrás” de todo trauma no expresado que volvió a imprimirse en el cuerpo). El Neuro-Training permite proporcionar al cerebro otros modos de reacción haciendo conexiones conscientes del contenido del subconsciente.
La Kinesiología, así como todas las modalidades de cuidado reunidas en el Neuro-Training (se podrían listar todas la terapias, alternativas o no), permite una lectura objetiva del cuerpo para utilizar la mejor herramienta en el mejor sitio, de manera adecuada tanto en atención primaria como en prevención, y da informaciones en todos los ámbitos.
 
¿Tan diferente del concepto moderno de “medicina general”?

De entrada, la Organización Mundial de la salud (OMS), creada en 1946, anuncia en su preámbulo que “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Sin embargo, hay que volver en el tiempo para comprender cómo llegamos al entendimiento actual de “salud” y “medicina”.

De proveniencia divina ya que todavía no había herramientas científicas modernas, magia y medicina no se distinguieron durante milenios, de la prehistoria (7000 años a.C.) hasta la antigüedad (siglo VII a.C.). La práctica de los chamanes o curanderos iniciados se basaba en el conocimiento de las plantas y la comunicación con los espíritus. Los griegos, analíticos natos, fundaron las bases científicas de la medicina “occidental”, disociando la medicina de la magia, con el juramento hipocrático por ejemplo.

A menudo a palos de ciego, la medicina y la salud dieron un giro con el desarrollo industrial, entre otros con las nociones de higiene y prevención. El progreso científico del siglo XX buscó remediar a los males por la cirugía, la química (medicamentos) o por medicinas naturales o alternativas (que se basan en un conocimiento ancestral). Se ponen desde entonces en marcha sistemas de atención llamada “primaria”, a los cuales deberían tener acceso todos los seres humanos, desde su nacimiento hasta su muerte.

Con los nuevos descubrimientos científicos aparecieron también, curiosamente, “nuevas” enfermedades como el sida, la depresión, el cáncer. ¿No existían o tenían otro nombre estas enfermedades antes o quizás se interpretaban sus síntomas de modo diferente? ¿Se deben a nuestros recientes cambios de comportamientos alimenticios y consumistas? Existe un gran desacuerdo sobre las respuestas a estas preguntas.

Bien lo refleja la polémica alrededor del cáncer. Desde 1930, un gran número de eruditos afirman que hace falta un terreno ácido para que se desarrolle el cáncer. Sin embargo, se gasta más energía y dinero en sacar al mercado nuevos medicamentos y tratamientos (sin resultado garantizado) que en entender y prevenir lo que crea un pH excesivamente ácido en el cuerpo, aunque sea fácil y accesible, gracias a consejos dietéticos por ejemplo. O gracias al Neuro-Training, que ofrece técnicas y procesos, integrados en un contexto de nutrición, en relación con el nivel ácido-base del cuerpo, con el fin de comprobarlo y equilibrarlo.

Muchos de los que han intentado hasta ahora defender estas teorías y ponerlas en práctica a nivel gubernamental han sido descreditados, como puede ser el caso de los doctores Hamer y Gernez. Parece que el dinero en el bolsillo de unos pocos prevalece sobre la salud de muchos. Y pasa igual del otro lado del Atlántico, donde la Seguridad Social está reservada a los desamparados y las mutuas cuestan una fortuna. Los intríngulis económicos que representan el sistema de salud y medicina actual llevan los americanos a pensárselo dos veces antes de visitar a un médico. Como vemos, la “salud” se negocia a base moléculas reconstituidas en pastillas y todavía cuesta admitir y aplicar los conocimientos ancestrales y universales de las plantas naturales que permitieron el descubrimiento de estas moléculas y de sus virtudes.

Aunque poco a poco, un número creciente de individuos está abriendo los ojos, gracias a los medios de comunicación, y contribuyen a los tratamientos cambiando sus comportamientos de vida. Hoy en día, ya no se considera que los médicos detengan la verdad absoluta. Recordemos que errar es humano y los médicos no están a salvo de faltas profesionales o motivaciones personales que afectan la credibilidad de la profesión, atacando el vínculo humano imprescindible para la curación.

¿Se debe entonces considerar la medicina como una ciencia exacta a tomar al pie de la letra? Suelen haber muchos baches en el camino entre la teoría y la práctica. Asimismo, cualquier método o análisis científico moderno está fundado en observaciones contextualmente ligadas a percepciones, porcentajes, probabilidades. Es decir que todo varia en base a excepciones, todo son teorías que pueden verse obsoletas con un nuevo contexto o modelo de funcionamiento. El Hombre, sobre todo el Científico, necesita definir los conceptos para volverlos tangibles y sentirse en control, en vez de sentir que algo le supera.

Sin embargo, igual que lo explica J. Chouraqui en su artículo: “No se puede comprobar todo”. Este lado “definido” y “zanjado” del método científico le opone a menudo a todo lo que invoca lo intuitivo, lo invisible, lo variable y lo infinito, símbolo  idealmente proscrito como resultado de toda ecuación matemática. 

El efecto placebo (y por extensión el efecto nocebo) es otra “verdad incómoda” para los médicos. ¿Por qué molesta tanto admitir que algunas cosas nos superan, o que la mente (lo espiritual) y las relaciones humanas pueden infectar o curar el cuerpo? Por otra parte, la compartimentación de las diferentes especialidades, con todo fundamentalmente necesarias, acaba a veces siendo contra-productiva por falta de un enfoque global, que permitiría vincular las especialidades y la relación que tienen entre ellos los síntomas del paciente… Siendo esto cierto en el mundo “occidental”.

En la 2ª mitad del siglo XX, la generación “New Age” y la humanidad se volvieron conscientes, entre otros, que en oriente, y los que conocen la Medicina Tradicional China lo sabrán, este concepto es la base de la salud. Más allá de una medicina como tal, el estilo chino es una filosofía de vida global, fundada en el Yin y el Yang, y que “trata de entender el ser humano, que sea en la salud o en la enfermedad, por una gestión del equilibrio de energías internas”. La palabra “equilibrio” es importante: cómo funcionan los diferentes sistemas del cuerpo, de la mente y de las emociones entre sí, su relación.

¿Y a qué se reconoce un buen médico en China? Al hecho de que ninguno de sus pacientes está enfermo. La Medicina Tradicional China tiene como idea base el mantener el paciente con salud, y por lo tanto, prevenir más bien que curar. Por esta razón en la China antigua, se le pagaba al médico cuando el paciente gozaba de salud, y si caía enfermo, al médico no se le pagaba hasta que esté curado. “Curar enfermedades es esperar a tener sed para cavar un pozo, o fabricar armas después de que la guerra ya ha comenzado”: No funciona, había que pensar en ello antes. Ahora bien, para una gran parte del mundo, nada de todo eso es realmente tangible o realmente medible y sin embargo… los resultados están aquí.
 
¿De un disfuncionamiento mundial a una nueva era espiritual?

Se vuelve más y más obvio cuando se habla de salud que además del cuerpo y del físico (o la física), parece ser necesario considerar igualmente los ámbitos emocionales y espirituales y cómo conseguir la armonía de los 3 por la energía de nuestros comportamientos. No obstante asistimos desde varias décadas a una generalización del fatalismo, del ombliguismo y consumismo, a un “desencantamiento del mundo”. Para mejor o para peor, con el auge de la comunicación e información, observamos una pérdida de confianza en las instituciones y los valores en las cuales se construyeron las civilizaciones que dieron luz a la nuestra. Por ejemplo, el papel del hombre y de la religión, predominantes hasta ahora, pierde importancia y terreno.

Con la explosión industrial además de tecnológica de la era moderna se crea una brecha enorme entre los intereses de los gobiernos y los de los individuos. Frente a un malestar creciente de los ciudadanos hacia las instituciones, más y más gente decide encontrar soluciones que les son más adaptadas, más naturales que las “convencionales” y experimentar por si mismos los efectos que un simple cambio, alimenticio por ejemplo, puede tener en sus vidas y en su salud física, emocional y mental.

Más que en ningún momento de la Historia, tenemos hoy en día el mayor número de información y entendimiento del universo en el que vivimos y de los átomos que nos constituyen. Numerosas similitudes se dibujan entre lo que se aplica de manera “tribal” o tradicional desde hace miles de años y la comprensión que obtenemos del universo en el que vivimos y cómo nuestra propia “máquina” funciona en el seno de este universo. Lo que hemos llamado y todavía llamamos “magia” tiende a encontrar un sentido nuevo, se acepta una ciencia no tan “ficción”. A fin de cuentas todo es cuestión de semántica.

Con la física cuántica, entre otros, más y más hombres de ciencia aceptan o intentan compaginar 2 ámbitos hasta ahora “enemigos”: la ciencia y la espiritualidad (lo infinito, lo divino, la energía creadora). Por fin llegamos a conclusiones tan sencillas que son perturbadoras y faltaron años para que los científicos se rindan a su evidencia. Por ejemplo, la observación que lo que conecta el universo entero es el espacio, “el vacío”. Aún “el 99,99999% del átomo está vacío”, la materia representando menos de 0,001% de todo lo que existe. Las teorías cuánticas permiten conciliar lo finito y lo infinito, lo inmenso y lo minúsculo, cuestionando y abriendo nuevas puertas a la física clásica.

¿La medicina general y las nuevas terapias, sobre todo el Neuro-Training, siguen la misma tendencia? Esta disciplina reciente representa un método de traducción del universo reflejado en nuestro cuerpo, siguiendo un idioma físico y los estados de ánimo de cada uno, con el fin de vivir en plena conciencia. Pocas enseñanzas medicales o terapéuticos hoy en día sintetizan tal cantidad de información, abren tantas ventanas sobre tanto saber y sabiduría acumulados a lo largo de los milenios.

Gracias al “Modelo de los Principios Universales” de salud de Andrew Verity, co-fundador del Neuro-Training, se muestra la comprensión fundamental de cómo una persona expresa sus valores a través de su vida y vivencias individuales. Sirve para exponer la naturaleza de lo que reprimimos de nuestra expresión innata como la causa subyacente de tantas aflicciones en la vida: los miedos, las creencias incompatibles y las costumbres inhibidoras que bloquean la expresión de nuestro verdadero ser. El uso del MPU en conjunto con la monitorización del tono muscular es la herramienta del Neuro-Training como modalidad profesional. Resulta en un modelo unificador pudiendo incorporar cualquier forma de Neuro-Training u otras modalidades.

Comparemos las similitudes, sobre todo el aspecto universal, entre el concepto de Medicina en alquimia y lo que hemos visto del Neuro-Training que incluye la Medicina China. Encontramos en ambos casos las nociones de mental, físico y emocional ligadas a la de salud, y girando en torno a la energía unificada del “Sí-mismo”:
♦ ALQUIM. Medicina universal, medicina de los tres reinos.  Piedra filosofal. 
Curar era el objetivo de la Gran Obra (Opus Magnus), que se aplicaba a la Medicina Universal. Ahora bien, la panacea llevadora de los remedios a todas las enfermedades intelectuales, morales y físicas residía en la Piedra filosofal, preparación que no hay que buscar fuera del hombre mismo. 
(O. Wirth, El Simbolismo hermético, Paris, Dervy-Livres, 1969, p.108)

¿No os sabe ahora el Neuro-Training a Piedra filosofal?

En términos de atención sanitaria y en la sociedad actual, no todo sirve y la complejidad del ser humano requiere soluciones adaptadas a los contextos personales de cada cual. Lo mismo pasa con el Neuro-Training: siendo ejercido por hombres (y mujeres) incluirá su lote de bugs, de errores de lectura y de desacreditación. Sin embargo, la filosofía del Neuro-training no pretende ser mercantil, exclusiva, exhaustiva o superior a ninguna otra modalidad. Ofrece una síntesis de la mayoría de las terapias y especialidades existentes, “metiendo baza” en el cuerpo a través de una lectura que sigue un método y un proceso científico, actualizados constantemente con los más recientes resultados de investigación. ¿Se puede entonces decir que el Neuro-Training es una ciencia que trata las enfermedades y que se aplica a todos los casos y a todo el mundo?

Retomando los términos de la WONCA, el Neuro-Training se puede ver como una disciplina científica y posiblemente académica (igual que se está volviendo la kinesiología), con contenidos pedagógicos, investigación, evidencia fundamentada y actividad clínica propios. Es una terapia manual orientada a la prevención y la atención primaria personalizadas, a nivel físico, emocional, mental y energético.

La semántica de José Chouraqui es la siguiente: “El Neuro-Training no es medical ni paramédico, no es una secta ni una religión. Es un planteamiento diferente, global, completo que permite identificar y reequilibrar las energías perturbadas para aumentar el grado de competencia, recuperación, potencia, energía disponible de cada uno con el fin de poder usar nuestros recursos naturales y así mejorar nuestra vida, y que no dispensa de cualquier medicina si se requiere.”. Se perciben aquí una necesidad de desmarcarse por una parte de los “derechos de autor”, para no molestar lo que está en juego económicamente para algunos, y por otra parte de lo “alternativo” para ganar en credibilidad.
 
¿Será el nombre de esta disciplina que causa problemas? Con todo ya sería ideal concertarse para encontrar un apellido al que cada miembro de “la familia que cura” podría identificarse. En cuanto a la medicina “oficialmente reconocida”, a la que la kinesiología y el Neuro-Training no pertenecen, sería ejemplar tratar de alcanzar juntos, “generalistas” y “Neuro-Entrenadores”, unos objetivos comunes al bien de todos. La salud de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad, y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados. Le toca a cada uno elegir personalmente.

Esto es un resumen de mi tesis: "El Neuro-Training, ¿una medicina universal?"
Para más detalles y referencias, podéis encontrar la integralidad del trabajo AQUÍ.

Bailarinas con mala pata

Al principio de su práctica, J. tenía la consulta al lado del edificio de la ópera. Y si consultaba a menudo la agenda teatral, no era tanto por diversión, sino porque sabía que siempre que tocaba ballet en la ópera, se le llenaba la consulta de bailarinas. 

En efecto, la voz se había corrido que una de las prácticas de Neuro-Training consistía en detectar si cualquier trauma pasado había puesto el cuerpo en “accidente” y desactivar el efecto correspondiente en el cuerpo.

Hay que saber que la reacción automática de defensa del cuerpo en caso de accidente es crisparse, sobre todo a nivel de los cervicales y de los tobillos, lo que incrementa la rigidez muscular. Una vez detectado el accidente, se muestra esta rigidez en la pierna, intentando subirla al máximo.

Aún las más flexibles de las bailarinas bloqueaban, en la fase de investigación del cuerpo, a niveles muy inferiores a los que solían llegar. Una vez corregidos los eventuales accidentes gracias a una simple manipulación  física asociada a una causa emocional o nutricional, se podían ir tranquilas a ensayar, ya que se habían reencontrado con ellas mismas, y con ello, su flexibilidad.

Los nombres usados han sido cambiados, aunque las anécdotas relatadas son reales, la mayoría vivencias de J., el mayor Neuro-Trainer que conozco.



Assistant de création de site fourni par  Vistaprint